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La Coctelera

Cita con “La Pola”

La Pola o Policarpa  Salavarrieta, es  la única mujer  que se ganó a pulso ser la imagen de un papel, en la historia de la revolución colombiana. Por lo tanto, y como muchos de nuestros héroes revolucionarios antiguos fue fusilada en 1817 en esta misma ciudad, Bogotá. Ahora  y después de casi 200 años, esta heroína acompaña a los colombianos en el devaluado billete de diez mil pesos, lugar  que desempeña con orgullo, ya que hasta hace poco tiempo solo figuraba en la precaria y oscura moneda de cinco pesos.

 Esa misma heroína será mi única compañía por un día, el único ser femenino que interfiera en  mis decisiones y para ser más claros los únicos diez mil pesos que tengo. Así es, estoy en la tarea de buscar una buena opción de arte entretenido  en esta ciudad, porque debemos admitir que también existe el arte aburrido y eso no nos hace seres ignorantes o incultos. La idea es que el plan que escoja  me alcance con La Pola, incluyendo  pasajes y por qué no, un pequeño refrigerio.

 Ya puesto en la tarea decido ingresar a internet y mirar qué me brinda la red: las ofertas son variadas y empiezo a descartar. Teatro no, hace poco se acabó el festival y aún me huele a Fanny por todo lado. Además la imitación de su reconocido pelo rojo aun se exhibe en las tiendas. Por lo tanto, teatro "no aguanta". Concierto, ese sí, pero tengo que cumplir con el sacrosanto deber de ir a estudiar esta noche y no puedo fallar, entonces por problema de agenda, concierto tampoco se puede.

 Cine, este sí. Se puede ir de día o en la noche y es una muy buena opción para los que, como yo, viven solos y nos les preocupa que los vean entrar a cualquier plan sin compañía. La pena es al principio pero después que apagan las luces, todo el mundo se olvida de que el de la última silla de arriba vino solo. Habiéndome decidido por el séptimo arte, me pongo a buscar la mejor opción: las ofertas de cine tradicional y moderno son muchas y algunas con buenos precios, pero haciendo cuentas y tratando de ahorrar para los pasajes y un refrigerio, no me alcanzaba. Además esto es una revista de arte y lo mínimo que podía hacer era ver una película de "Cine Arte", término que aun no tengo muy claro, ya que  si el cine poco convencional es "Cine Arte", ¿qué son películas como Avatar, o el Señor de los Anillos? ¿Acaso éstas no son arte? Tengo que admitir que no tuve que buscar mucho, la oferta en este ramo del cine es bastante variada y con excelentes horarios y lo mejor de todo, económica. Por lo tanto es el plan perfecto para llevar a "Polita" y lucirla con orgullo. Ya hasta le cogí cariño. Y como no, si cada vez es más difícil verla.

 Para no tener que escoger mucho y no tirarme todo el día en Internet, opto por abrir el primer link que me arroja el buscador. Cinemateca Distrital, esa fue la opción y sin pensarlo dos veces busque la fecha y los horarios, me gustó lo que vi y me decidí por la función de las tres de la tarde, "La reina de los condenados". Me sonaba como a reinado travesti en la cárcel modelo de Bogotá, pero no, es la historia de un vampiro que decidió volverse estrella de rock. Debido al interés que despertó en mi ver a Drácula, en una tarima, mechudo, probablemente drogado y rompiendo su guitarra contra el suelo, pues no lo pienso más y cojo mi Pola, la echo en mi billetera y arranco a gastármela toda.

Empieza la aventura. Tengo que reconocer que mi preocupación en ese momento no era por el billete, mi verdadera preocupación era llegar a tiempo, ya que como siempre en la capital, todo es a  las carreras, tarde, con trancones y, para rematar, el TransMilenio tan lleno como la iglesia del 20 de julio en Semana Santa. Después de surfear todos estos inconvenientes, de tratar de descifrar en donde debía bajarme y de escuchar las recomendaciones de los siempre atentos capitalinos, tomo rumbo a la calle 22 con carrera 5ª, porque aunque la cita era en las instalaciones de la Cinemateca Distrital,  éstas se encuentran en remodelación. Mientras tanto la Universidad Central ofreció su teatro para la proyección de las películas.

 Me bajo del Transmilenio, con la sensación de estar pronto a perderme y con 3.200 pesos menos en bolsillo. Por lo tanto y haciendo cuentas, mi Pola, esa heroína que valientemente se ofreció a acompañare en esta aventura, ya va en 6.800 pesos. Con la vueltas en la mano y tratando de hacer cálculos mentales para saber de cuanto dispongo para llevar a cabo mi plan de arte, me propongo a buscar la dirección, misión que veo fallida, ya que aunque llevo un buen tiempo en la ciudad, el centro de ella no es que sea mi fuerte. Como lo había predicho me pierdo y casi que me resigno a no poder cumplir con la misión asignada, di vueltas y vueltas por el sector, me di cuenta que el centro de Bogotá tiene la capacidad mágica, de que todo se parece a todo,  de esta forma, para mi todos los edificios podían ser teatros, todas las puertas podían ser taquillas y todos los celadores tenían sombrero de ayudante de cine antiguo.

 Después de dar vueltas en las mismas dos manzanas, me meto la mano en el bolsillo y toco esos 6.800 pesos en los que se ha convertido mi Pola.  Pensando en eso me pongo en la tarea de no dejarme vencer por esta mole de cemento y encontrar a como dé lugar el teatro de la Universidad Central. Aunque la hora de la película que yo quería ver ya había pasado hacía un buen rato, me propongo a encontrar la dirección y  ver la película que me toque, pero con ésta no me quedo, y esa película la veo porque la veo.

 Después de 15 minutos más, por casualidad me paro al frente de una pequeña puerta y alguien me entrega un papel de fotocopia con la programación de una sala de cine arte. Así es, la misma sala de cine de la Universidad Central, esa que andaba buscando y la cual pensé que nunca iba a encontrar. El personaje al ver mi cara de asombro, se asusta, pero le explico qué está sucediendo para que se tranquilice y el sólo atina a decirme: "La que quería ver ya comenzó hace rato". Así era, no me había dado cuenta de la hora, tal vez por aquello de que los hombres solo procesamos una acción a la vez y yo solo estaba en la acción de buscar la dirección.

 Decido mirar la programación y buscar la función más cercana, porque con las ganas ya no me quedo. Mi sorpresa fue cuando vi la película que seguía, el titulo "Patsy, mi amor" no dice nada, pero mi sorpresa fue cuando vi de quien eran los textos de esta película, nada más ni nada menos que del señor Gabriel García Márquez, el mismo que de liqui liqui recibió el premio Nobel de Literatura, y eso ya era mucha ganancia.

 La película se proyectaba casi una hora después, hice cuentas y arriesgándome decidí dar una vuelta por el sector aprovechando que aún tenía algo de tiempo, eso sí, sin apartarme mucho del teatro no sea que me pierda nuevamente. Ahora, más animado y sabiendo que en pocos minutos me voy a dejar llevar por la magia del séptimo arte, me dejo contagiar por esa cultura del centro, ese estupor bohemio que se confabula con sus pintorescos personajes, llenos de aretes y tatuajes, de pelos cortos o largos y de colores. De gente normal que únicamente ve en el centro ese afán por trabajar.

 Como según mis cuentas aún tenía derecho a un refrigerio, me decido a meterme en un café de esos del centro, que uno no sabe si es café, salón de onces o bar de estudiantes... en fin, un tinto no me caería mal. Además, necesitaba recuperar algo de energía; la "patoneada" buscando la dirección estuvo larga y agotadora. Me siento en el café y lo primero que pregunto es el valor de un tinto. Con una sonrisa extraña, la señora del cafetín, me dice que solo cuesta mil pesos. Sentí que mi día estaba mejorando y que podía tomarme el tinto tranquilo pues las cuentas iban a la perfección. Me tomé esa bebida energizante y sagrada para los colombianos, la cual sentí que iba directo a los pies a calmar los dolores productos de mi despiste y pérdida en el centro de la ciudad.

 Después de un tinto de mil y dos galletas de 500 pesos cada una, mi Pola ya rodeaba los 4.800 pesos, pero quedo tranquilo porque aun me alcanza para la entrada al cine. De esta forma tomo rumbo a la taquilla y tranquilamente paso los 2.500 pesos que cuesta la entrada. Así es, solo 2.500 que fácilmente usted se los puede beber en dos cervezas y eso que no creo que le alcance. Ah, y se me olvidaba, si usted es estudiante pues hasta en 2.000 se la dejan.

 ¿En qué cine de esta ciudad le dan a escoger a usted el aperitivo? ¿Tinto o aromática? Los estudiantes, con greca en mano e instalados en la entrada del auditorio le reparten tinto o aromática a toda su  distinguida clientela. Como la atención me pareció extraña, pasé por la pena de preguntar si tenía algún costo, no sea que  se me descuadrara la Pola. Cuando me aclararon que no, acepté una aromática que ya no recuerdo de qué sabor era,  para acompañar la película o por lo menos los primero cinco minutos de ella. Terminada mi aromática empieza la película, así no mas, sin cortos de próximos estrenos, sin recomendación de apagar el celular, como quien dice "a lo que vinimos".

 La película es buena aunque no es cosa de otro mundo. Se trata de una joven mexicana con poco acento, que tiene muchos pretendientes y que cada día le deja a la suerte con quién va a salir. En resumidas cuentas esta muchachita decide jugar con todos, "marranearse" a todos, no darle nada a ninguno y disfrutar de su belleza y su encanto. Porque a pesar  de los atuendos típicos de los años sesenta, la niñita no tenía nada que envidiarle a Angelina Jolie, pues estaba como quería. Perdón, verdad que la revista es de arte y no de novelas ni chismes de farándula.

 Hasta acá mi Policarpa ya va en 7.700, es decir, si las cuentas no me fallan me quedan 2.300, los cuales decido invertir en un "Yogoso" de piña colada por un valor de 500 pesos. Me quedan 1.800 pesos que, la verdad, no supe en qué gastar ya que había cumplido con mi labor: tener una cita con el arte y la Pola, y salir invicto en el intento.

 Caminando nuevamente al Transmilenio, una mamá con muchos niñitos en la calle me pide una moneda y decido darle las que tengo: ochocientos pesos. De tal manera, que mi Policarpa Salavarrieta, había dejado de ser la heroína de antaño para convertirse en un nuevo caudillo del pueblo, como Jorge Eliecer Gaitán.

 El día se acaba y el espacio en esta grandiosa publicación también, por lo tanto no me queda si no decirle al lector, que sí se puede ver buen arte con una mínima cantidad de dinero; que sí se puede disfrutar de las ofertas artísticas que tiene la ciudad con solo diez mil pesos; que sí se puede tener una cita con la Pola y no morir en el intento.

 

Articulo escrito por el Periodista Miguel Jara, para la publicacion INCULTO "Revista de arte"

 

ME ENTROMETÍ EN LA VIA DE UNA EXTRAÑA

¿QUIEN ES USTED?, es tal vez la pregunta más sencilla que se le puede hacer a una persona, pero a su vez, es una de las más complejas de responder. Para poder hacerlo  necesitamos nadar en los recuerdos, esculcar en nuestras vidas, traer al presente experiencias y anécdotas, es inevitable recordar  sueños por cumplir y tal vez metas que nunca llegaran. De la respuesta, depende la impresión  que elabore el mundo de uno mismo, de su respuesta, se delimita el camino de una conversación, de su respuesta, definimos  quiénes somos y para donde vamos.

Cinco minutos, un par de correos, una pequeña conversación y una llamada, esas fueron las herramientas que tuve para conocer a la protagonista de esta historia. Si, sé que no es mucho, pero es bastante, cuando piensas que muchas veces toda una vida no es suficiente ni siquiera para poder hablar de nosotros mismos. Es por eso que en los próximos cinco minutos les contare quien es: Sandra Ximena Neira.

1974, Diciembre 14, seis de la tarde, se adelanto el regalo de navidad para la señora Marta de Neira, y ahora en sus manos reposan 50 centímetros de amor y la nueva  luz de sus ojos, ¨nació rellenita¨  recuerda con sonrisa de madre la señora de Neira, esa sonrisa cómplice que solo tienen las mamas cuando de hablar de sus hijos se trata, esa misma que dicen que para ellas no hay hijo feo o con defectos. Pero es así,  Sandra Ximena como le pondrían a esa criatura, iluminaria cono una belleza infantil y delicada el nuevo hogar de los Neira.

Al tener la oportunidad de entrevistar a Ximena como prefiere que la llamen, es inevitable entrar en su mundo, en sentir esa paz y ternura que la rodean, ese carisma con el que nació y  ha definido su vida.  Ximena no fue precisamente la mejor estudiante de su colegio, entre su prontuario de chascos de la infancia, se anotan la pérdida de dos años escolares, perdida que en el común de las situaciones vendría acompañada de un castigo, o de una reprimenda, pero que en el caso de Ximena, ella misma resalta que conto con todo el apoyo de su familia y que a pesar de su edad siempre la indujeron al análisis del error y la compresión de sus actos.

La transición de niña a joven pasó sin mayores sobresaltos,  pero fue en el colegio en donde la aparente calma de la infancia, poco a poco se fue difuminando, la adolescencia para Ximena estuvo llena de admiradores, unos más amigables que otros, pero como dice ella al mismo tiempo que esboza una sonrisa "a mí siempre me gustaron los malos"; al preguntarle el porqué de tantos novios, ella sigue riendo y dice que su tono amigable y el saludar a todos por igual le acarreaba muchos pretendientes, opinión contraria tiene su mamá, que simplemente afirma con ese tono de madre orgullosa, que su hija siempre era las más bonita.

Sin más preámbulos sigo indagando en la vida de Ximena, historia que aunque es muy sencilla está llena de esa gracia característica de ella, de una sonrisa y del brillo de sus ojos claros. Ximena termino sus estudios de bachiller sin mayores contratiempos, continuando con sus múltiples novios y pequeñas travesuras normales de la edad, pero además ella empezó a convertirse en amiga entrañable de su mama, así es, Sandra Ximena y doña Martha no tiene una simple relación madre hija, a ellas las cobija un manto de complicidad, de confidencia y alcahuetería.

La vida de las personas no puede ser siempre de color rosa, donde así fuera, esto no sería más que un mal cuento de hadas, en ocasiones también es necesario despertar en el lector y en uno mismo, un poco de ese morbo inofensivo que nos producen los problemas ajenos, teniendo en cuenta esto pasaremos a una parte más compleja de la vida de Ximena.

Terminando su adolescencia y dándole paso a una edad más adulta, la vida de  Sandra Ximena toma un giro inesperado, su mundo perfecto, su vida perfecta, esa bella historia de la que hacía parte junto con su familia, y que según me cuenta ella "todo el mundo admiraba" de un momento a otro de desquebraja, se rompe como una frágil porcelana, su familia está ahora separada, su papá toma otro rumbo, se aleja de ellas, dejándolas indefensas y  en cierta forma abandonadas.

Pero esa misma  fragilidad fue la que se encargo de llenar de valentía a nuestro personaje, ese esa misma debilidad de adolecente fue la que lleno de ímpetu su vida y decidió afrontar la situación con total coraje, apoyando desde un principio a los dos, pero criticando algunos comportamientos de sus padre, "irresponsabilidades" como las llama ella, a su vez que se esfuerza por contener las lagrimas y mantener un adecuado tono de voz, cuando recuerda que duro mucho tiempo sin dirigirle la palabra. "me dolió como hija", dice Ximena, cuando ya definitivamente no pudo contener mas las lagrimas.

Después de salir de esa burbuja de cristal y de madurar a los golpes, Sandra Ximena se convirtió en una persona muy madura y tranquila, muy segura de lo que quiere y satisfecha con lo que tiene, esas cualidades no se las tuve que preguntar a nadie, esas virtudes resaltan a simple vista, se mantiene en el ambiente, las expresa con cada palabra. Para tranquilidad de ella y de toda su familia, sus padres, como caso atípico, se reconciliaron y hoy en día conforman nuevamente esa familia en la que creció Ximena, "ya maduraron  y están juntos" dice Ximena al mismo tiempo que dibuja una sonrisa.

Pero las sorpresas y los sobresaltos no terminan acá, a Ximena la vida le tenía preparada una experiencia mucho más grande, casi que magnifica. "Estaba trabajando en Corferias cuando empecé a sentirme mal" comenta riendo  y adivinando a dónde va la pregunta, cuando le digo que me hable de una fuerte gastritis que la aquejaba en ese entonces ya no puede contener la risa, y ese mismo rostro que hace pocos minutos era solo tristeza, ahora se llena de luz,  ilumina su mirada y me dice, "se llama Juan David", así es, ese fuerte dolor que la aquejaba no era nada más ni nada menos que los vestigios de una nueva vida, de un ser que le cambio el mundo, de esa personita que hoy tiene casi ocho años y es el hombre que la acompaña.

Lo que Ximena no sabía, es que otras fuentes me comentaron el otro lado de la historia, la parte complicada de todo esto, para su mamá, fue simplemente desconcertante, porque ella se imaginaba que su nieto iba a nacer bajo el sagrado vinculo del matrimonio "a la antigua", pero no fue así, debido a su supuesta gastritis, Ximena se realiza una serie de exámenes, entre ellos y a escondidas de su madre, la prueba de embarazo, pero como lo que más se esconde es lo que mas rápido sale a la luz pública, es la misma mamá la que reclama los resultados, ¡cuando o! sorpresa, su niñita, estaba embarazada, para doña Martha lo difícil no fue saber la noticia, lo que realmente la impacto era ver la cara de felicidad que tenia Ximena, "ella estaba que no podía de la dicha  y yo que no podía de la preocupación" ríe la mamá de Ximena a la vez que me cuenta que solo pensaba en lo que se le venía encima.

Ahora, después de superar la notica, y ya con Juan David casi un preadolescente, Ximena es una excelente madre, disciplinada y exigente con su hijo, pero consciente de que es un niño lleno de sueños y caprichos. Sandra Ximena se independizo del techo familiar, pero no del todo, vive en el mismo edificio de su mamá, unos pisos más abajo, ahora ya no es ella la que le ayuda en la casa a su mamá, si no doña Martha la que sagradamente todos los días, le colabora con el aseo de su apartamento y con la crianza de su nieto, definitivamente su mamá, si sabía lo que se le venía encima.

Quiere terminar sus estudios de comunicación social y periodismo, comprar una casa con jardín y un carro grande en donde pueda sacar a pasear a toda su familia, Sandra Ximena sueña con esto y con estar siempre con su hijo y disfrutar de la compañía de su madre. Mientras la vida es testigo de sus logros y muy posiblemente de sus fracasos, yo me despido de Sandra Ximena Neira, no sin antes resaltar, la espiritualidad de este personaje, no sin antes describir la paz que inspira al hablar, no sin antes decir muchas gracias por permitirle a un desconocido saber QUIEN ES USTED.

EL TEATRO, NO ES SOLO EL FESTIVAL

  

Desde 1988, la capital colombiana  se ha engalanado con el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB), las calles capitalinas se viste de colores, y entre sus habitantes se desborda una euforia por la cultura y el arte escénico, todo el mundo habla del festival y de las grandes obras que en este se presentan. Pero el teatro no es solo el festival, Bogotá esconde entre sus calles puestas en escena de las que nadie habla, Bogotá esconde entre sus calles artistas de corazón y llenos de talento, Bogotá esconde, una vida alrededor del teatro.

No vienen de grandes escuelas, ni cuentan con grandes presupuestos, con mucho esfuerzo pueden hacer una gira nacional y solo entre sus sueños cabe la posibilidad de hacer una internacional, sus montajes cuentan con la complicidad y la capacidad del público para imaginar. Muchos de ellos no pueden vivir de su trabajo y los que lo hacen se ven en dificultades para subsistir, estos son los artistas de las tablas capitalinas, son los teatreros por pasión, por convicción, por encanto, por necesidad de ser humano.

 La escritora española Carmen Laforet, definió al artista como ¨prisionero de su misma necesidad de comunicarse¨, es tal vez esa misma necesidad, la que obligo a los artistas capitalinos a no refugiarse en el ¨Iberoamericano¨ forma amigable como ellos mismos denominan al FITB, sino a buscar y crear alternativas para sus talentos. No como sustento de vida, pero sí como alimento del alma, surgen festivales paralelos, encuentros de artistas y discípulos de las tablas que no tiene  otra razón, si no dar rienda suelta a sus sentidos a sus ganas de expresarse, a su afán por entretener  un público.

Al recorrer el sector de la Candelaria, en el centro de la ciudad,  resulta difícil no dejarse llevar por las notas pintorescas que hay en sus calles, por los rincones adoquinados que se confabulan con el aire bohemio del sector, ese mismo aire que sirve de escenario perfecto, para que fluyan las ideas, para que se materialicen los sueños, para que personas como Hugo Afanador Soto creen alternativas de desarrollo y de encuentro a los artistas que el Festival Iberoamericano de Teatro, simplemente, ignoró.

La Casa

¨Que he podido hacer lo que se me da la gana, yo escribo, actuó y he podido dirigir esta casa¨, de esta forma responde el señor Hugo Afanador al preguntarle cuál es la mayor satisfacción de hacer teatro, así es, este arriesgado personaje es el director y creador del Centro de Teatro García Márquez, ¨La casa¨, como la llama él, es el fruto de un sueño, es el proyecto de toda una vida. De 40 años que Afanador lleva en teatro, 30 se los ha dedicado a construir un tributo al rebusque actoral, una salida triunfante al arte, una solución al anonimato,  un escenario en cual jóvenes y veteranos dejan galopar sus instintos dejándose llevar por el arte de actuar.

Con la filosofía de que Colombia es un país que no existe, ya que según él todo lo copiamos, Afanador propone un teatro colombiano, lleno de imperfecciones y folklor, un teatro con riesgos, un arte con ¨la espada desenvainada ¨ para como afirma él, estar listos para combatir. Y es en esa precisa batallada donde se cultiva el proyecto del Festival de Teatro Centro García Márquez, un festival que no es alterno, no es competencia, simplemente, es arte.

Es el primer festival que lleva a cabo ¨La Casa¨, y su creador escogió precisamente las mismas fechas del FITB, para generar esa alternativa de expresión a una cantidad considerable de artistas que no pueden participar  en el Iberoamericano, ya sea porque su escuela actoral no es lo suficientemente representativa, o porque la obra que estos hacen, no tiene los mismos estándares de comercialización que impone el Festival.

Diez grupos de teatro comprenden el ramillete de ofertas de este Festival, nada en comparación con los más de 250 compañías entre nacionales y extranjeras que se presentan en el FITB, diez mil pesos cuesta apreciar este arte, Diez mil pesos que según el director, ¨si no los tiene , venga que yo lo dejo entrar¨, suma que realmente no es muy alta si lo cotejamos con los noventa mil que puede costar una entrada, a la puesta en escena de cualquier obra del Iberoamericano, esto sin contar los casi cuatro millones de pesos que vale un abono VIP, para apreciar cómo se debe el festival. La diferencia en precios y presupuestos es abismal, en escenarios ni hablar,  pero la calidad de la actuación y la pasión que impregnan estos artistas, se convierten en el patrocinio que sostiene este pequeño festival.

Sin deslegitimar la función del Festival Iberoamericano, Afanador considera que el teatro colombiano se ha vuelto un empleado del festival, y que la categoría como tal de este, se ha visto relevada por la importancia que se le dan a las delegaciones extranjeras, para contrastar y sin hablar de números, compara el pago que se le otorga a una delegación de otro país,  con lo que se le paga a una función colombiana, este director cierra su apreciación con una frase muy clara ¨los mismo indios, tratando como indios, a los mismos indios¨.

Para Afanador y su grupo de trabajo, coincidir con las fechas del Festival Iberoamericano, no es un riesgo, competir con ellos tampoco involucra un peligro. Porque al contrario de los que muchos creen, el FITB no se tomo la capital, para ellos la población menos favorecida, que no cuenta con un presupuesto, ni los ingresos suficientes para pagar una entrada de tan altos costos, no son tenidos en cuenta, o no por lo menos para apreciar una obra en donde se debe estimar, en el teatro. Por lo tanto ellos generan esa alternativa, el Festival García Márquez también se viste de gala, desde el 19 de marzo y hasta el 6 de Abril, sus puertas están abiertas, para disfrutar del arte, de una buena actuación, pero sobre todo para demostrar que no es un festival el que se apodera de una ciudad, si no para demostrar que es el teatro el que se toma la capital.

 

Alternativo, no Alterno.

Corrección que hace, el coordinador del Festival de Teatro Alternativo que se desarrolla en la capital. Luis Carlos Velazco, que se estrena este año como organizador, expele una pasión contagiosa por su oficio, por el arte de las tablas, por comunicar y ser escuchado, por demostrar que si se puede hacer festival, cuando se está en Festival.

¨La idea no es competir con el Iberoamericano, la filosofía es hacer teatro y no hacer plata con el teatro¨, así lo plantea Velazco respondiendo a  la pregunta de cuál era el objetivo con su festival. Orgulloso de su labor, Velazco comenta acerca de los 16 años que lleva la Corporación Colombiana de Teatro  con este festival y de la calidad de las obras presentadas en este, obras de la misma y hasta mayor atributo que las expuestas en el Iberoamericano.

Con el claro objetivo de incentivar el movimiento teatral colombiano, la Corporación de Teatro y el Festival Alternativo, rompe las barreras de la estratificación del arte, barreras creadas por el Festival Iberoamericano, al establecer costos tan altos en sus entradas y montajes insuperables en sus obras,  ensambles que  conllevan a unos presupuestos de acciones insuperables y muy difícil de mantener por cualquier grupo o escuela de teatro nacional.

Para Velazco, el teatro colombiano también ha sido víctima del FITB, ya que este paso a ser de segunda mano, teniendo en cuenta que el protagonismo se le otorga casi en su totalidad a las delegaciones extranjeras, aclarando que esas son de alta calidad y de mucho prestigio. Sin embargo pone como ejemplo la misma programación del Festival en donde es claro que los países invitados se toma el papel y a las delegaciones colombianas les dejan un ¨rinconcito¨.

Definir a la Corporación como competencia del Iberoamericano, no sería justo, ellos claramente son una alternativa a los presupuestos del festival, ellos son la oferta económica a teatro de calidad. Ellos son y por mucho la respuesta a una necesidad casi que biológica del artista, a una explosión de instintos, son la refutación al mismo FITB,  el Festival Alternativo de teatro es simplemente el placer del arte por el arte.

Pero crear esta vida alrededor del teatro no es fácil, la Corporación y el mismo Festival Alternativo, se han encargado de tocar los sectores más vulnerables de la sociedad capitalina, entre sus logros esta el desarrollo de obras con población drogadicta, prostitución y zonas marginadas, y el apoyo a grupos teatrales que surgen de los lugares más inesperados, grupos como ¨Enlace Melisa¨ que surge de un grupo de raperas de la comunidad de Usme, y Grupo directo que es una comunidad teatral de Ciudad Bolívar.

Velazco al igual que sus colegas coincide en que el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, ha tenido una evolución notoria, avance que le ha costado su historia, su esencia. Ahora es más importante, las luces, el escenario, la pólvora, el idioma, la resonancia comercial de la obra, que la calidad del actor, el drama de la escena, el libreto, la música, atrás quedo ese teatro que se hacia con las uñas y la imaginación del espectador, ese teatro social que enseñaba y corregía conductas, ese teatro que con mucho esfuerzo an se hace en la capital.

 

El Camello

Mientas sigue cosiendo su vestuario para la presentación que abrirá uno de los festivales de teatro que se desarrollan al mismo tiempo que el Iberoamericano, Julia Rosero con escasos 24 años, interpreta el mundo teatral desde otras perspectiva, ella ve el teatro como su ¨camello¨ como la competencia por ser la mejor en las tablas, ¨El Ibero¨ no está en sus planes inmediatos, participar en el no es su prioridad, ella solo quiere mostrar su talento ellos solo pretende plasmar que realmente sabe actuar.

Agradecida por la oportunidad que le brindan las escuelas locales de teatro, de poder expresar su pasión por las tablas, Julia se estrena como profesora recién graduada en artes escénicas,  por lo tanto su mayor orgullo es poder transmitir a los jóvenes esa misma pasión por el arte, esas mimas ganas de salir adelante demostrando que con el teatro si se puede, Julia es feliz con sus festivales paralelos, sin el ruido de una comparsa, sin el tumulto de la gente, pero con la misma necesidad de expresar un talento de escuchar un aplauso.

Muchos puntos de vista. Por parte del Iberoamericano su intencion esta clara, promover el arte e inculcar una cultura ciudadana, su metodologia tambien es clara, el espectaculo y su esplendor, sonido, luces y juegos pirotecnicos "entre mas se vea, mas se vende", los resultados, un Festival de proporciones majestuosas con resonacia mundial. Para los festivales paralelos, también todo es claro,  su objetivo recuperar el arte dramatico y promover el motor del teatro como herramienta de expresion, su metodos, todos los que este al alcance de sus reducidos presupuestos, el resultado, ser la "resitencia" y como tal no dejar esfumar la verdadera esencia del teatro, su carisma y valentia.

De forma curiosa y al continuar el recorrido por el sector de la candelaria, un grupo de jóvenes uniformados con insignias de la  Secretaria de Bogotá, reparten a diestra y siniestra, publicidad del Festival Iberoamericano de Teatro, información que se percibe como estandarte de batalla como diciendo ¨acá estamos y hasta sus puertas llegamos¨

Lo interesante de esta guerra es que no se trata de triunfos ni de derrotas, que los heridos, por mucho serán los egos, que los secuestrados, serán los corazones que se quedan en las tablas, que las explosiones se darán en aplausos y las metralletas dispararan balas de talento, de arte, de sueños y sobre todas las cosas el único ganador será siempre el teatro.  

CONOCIENDO RAMIRIQUÌ

 

B

ogotá, son las cuatro de la madrugada. Ana Mercedes Lagos, dándole vuelta a la ruana para impedir que el frío penetre su cuerpo, se prepara para lo que será una rutina dominical durante, nadie sabe, cuánto tiempo. Sólo sabe que se mantendrá al lado de uno de sus 23 hijos, mientras le definen, la situación jurídica.

 

“Allá atrás va una

viejita como brava”

 

Atravesando una densa y escalofriante neblina y por una pedregosa carretera, entablo conversación con Miguel Tenjo, conductor de esta ruta, y como si yo fuera una esponja absorbo todas esas historias de carretera, acumuladas por más de quince años de trabajo y que siempre están a disposición de todo aquel que se arriesgue a sentarse a su lado mientras la travesía Bogotá – Ramiriquí, durante casi cuatro largas horas de camino.

 

“Allá atrás va una viejita como brava porque nos demoramos mucho en llegar y como va pa’ la penitenciaria dice que no la van a dejar entrar”, me cuenta Tenjo, riéndose un poco y tratando de tomar esta difícil carretera de la mejor forma. La información llama mi atención de inmediato y sin pensarlo dos veces agarro mi libreta, mi cámara y tomo un puesto cerca de ella, con la gran ventaja de que en el bus solo estábamos el ayudante, la señora Ana Mercedes, su nuera y mis dos compañeros de aventura.

 

Fue así como conocí a mi compañera de viaje, y de paso, protagonista de esta historia. Coincidimos en que ninguno de los dos conocía Ramiriquí. Lo primero que noto es su rostro demacrado y su cuerpo pequeño y encorvado por los años, pero toda esta imagen desaparece al escucharla hablar. Merceditas, como me pidió de manera amable que la llamara, irradia un humor añejo pero lleno de color, con un vocabulario fuerte pero natural en ella. Conversamos cerca de dos horas, intentando hacer de lo que quedaba del trayecto un viaje más ameno. Al final, me confió una infidencia: “el conductor es un mañoso”, me dijo riendo.

 

Empanadas, arroz con pollo, papas sudadas y lo que pareciera ser un sándwich de huevo, son algunos de los manjares que esta anciana de 85 años “pero berraca”, como afirma ella, prepara para el que sería el primer encuentro con su hijo después de más de un mes de no verlo. Ana Mercedes es una de esas matronas que hace muchos años existieron, que se caracterizan por su fuerte temperamento, su buen sentido del humor y la botellita de chicha que desenfun

dó varias veces durante este largo viaje.

 

Aún en el bus y ya a pocos kilómetros del pueblo, con la angustia a flor de piel Ana Mercedes me comenta: “al Jairo José me lo agarraron hace más de un mes y lo tenían

en la Modelo, pero por peleas me lo trajeron para acá, si viera joven, yo casi me muero ese día”. Es inevitable ver una lágrima que desciende por su rostro ya inundado por las arrugas de la piel, mientras me cuenta la historia de su hijo. Jairo José Lagos, de 39 años, se encuentra detenido en la Penitenciaria de Ramiriquí y aún no definen su condena, aunque Merceditas junto con sus otros hijos le están pagando un buen abogado, la situación se complica porque a la demanda que tiene por alimentos de sus tres menores, se suman algunos comportamientos no adecuados en la cárcel Modelo en Bogotá.


En compensación por la demora, el conductor del bus nos deja en todo el frente de la cárcel. Aturdido un poco por el frío, me decido a acompañar a esta madre al encuentro con su hijo. Ella no se ve muy cómoda, pero yo insisto. En la penitenciaría, un edificio de tamaño medio pero que se impone fuerte y riguroso ante el conjunto de casas viejas y pequeñas que lo acompañan. Fue imposible tratar de tomar fotos, no sé si por seguridad o porque simplemente no tenía el atuendo apropiado para pasar desapercibido como un familiar, los agentes del INPEC me lo impidieron. Los minutos parecían horas y la cara de angustia de la señora Mercedes era cada vez mayor al ver que estaba pasando el tiempo y la fila de personas para entrar no disminuía, todo era una larga espera.


“Acá es mejor tener

amigos que enemigos”

Después de pasar las requisas de control normales, y de ver cómo los guardias una vez más destapaban el agasajo preparado para Jairo José, nos encontrábamos en el patio de la cárcel que parecía más el patio de una escuela, con gente jugando microfútbol, de no ser por los demacrados y difíciles rostros de la gente que estaba allí, la felicidad no se demoro ni un segundo en aparecer en la cara de Merceditas: sus ojos se iluminaron y sus manchadas manos temblaban al contemplar el semblante de su hijo.

 

De la visita a Jairo José se puede definir que sin conocer su situación en la Modelo, en Ramiriquí está mucho mejor que en la capital. Él mismo me lo confirmó. El aire que respira en este momento tiene un toque de libertad, tal vez por las montañas que rodean el municipio, o a lo mejor porque sus vientos provienen desde el alto de la cruz de una diminuta capilla construida en una de las colinas más altas del territorio desde donde vigila gratamente este municipio. José no tardó en devorar con ansia todo lo que su mamá le trajo; algo que lleno de orgullo a su mamá es que compartió con varios reclusos su almuerzo, a lo que ella después me comentó: “mi muchacho tiene muchos amigos, ¿no?, acá es mejor tener amigos que enemigos”, soltando un soplo de tranquilidad.

 

Observando que Ana Mercedes se encontraba bien y en compañía de su hijo decidí ausentarme por el resto de la visita, no sin antes comprometerme que la acompañaría a la iglesia del pueblo como un acto de gratitud que ella quería hacer por encontrar bien a su muchacho. Tal vez allí podría conocer un poco más de su historia y la de su hijo.

 

De camino a la iglesia y en un silencio cómplice, vimos que Ramiriquí es un pueblo pintoresco rodeado de verdes montañas, con la particularidad de que sus habitantes son de edad avanzada. La ruana engalana las calles de Ramiriquí y no es extraño ver a niños y jóvenes utilizando esta prenda, en compañía del típico sombrero de clima frío, de ala corta y copa media, que adorna la vestimenta ramiriquense.

 

Finalizando nuestra jornada y como habíamos acordado en compañía de Merceditas, entramos a la iglesia. La primera impresión al cruzar esa gran puerta por la que salía una considerable cantidad de gente, fue transportamos como a una escena clásica en donde las grandes paredes con finos detalles dorados y enormes vitrales permiten que pase la luz perfecta para recorrer cada uno los rincones de esta iglesia. Una construcción que intimida al visitante, por la paz que se respira dentro de ella y por sus finos murales, como elaborados por los mismos ángeles que representa.


Madre de 23 hijos, matrona echa en el barrio 20 de Julio, al sur de Bogotá, Ana Mercedes Lagos de Alfonso, arrodillada frente a una imagen y consumida por sus oraciones y pensamientos, sigue rogando a un Dios, que todo lo puede, por la liberación de su hijo, pero sobre todo pide por la fuerza que cada vez es más escasa en su cuerpopara poder seguirse despertando cada domingo a las cuatro de la mañana y preparar el banquete especial para su hijo; es hijo que por ahora seguirá consumiéndose en las cuatro paredes de una cárcel en Ramiriquí.



 

SABOREANDO SANGRE FRIA

“El escritor escribe su libro para explicarse así mismo lo que no se puede explicar”, estas palabras de Gabriel García Márquez, se ensamblan perfectamente a la experiencia de leer el libro de Truman Capote “A sangre fría”, con al gran cualidad de que al tomar este libro en las manos se reencarna en el papel del autor y se puede llegar a vivir la experiencia de poner una a una cada letra para construir esta ejemplar obra de lo que podría llamarse el “nuevo periodismo”.

 

Nuevo periodismo, por la caracterización de cada uno de los personajes protagonistas de la historia, nuevo periodismo por la forma en que involucra al lector de forma intrínseca en cada una de sus páginas, nuevo periodismo por que sin apartarse de la realidad de los hechos y como se desenvuelven éstos, el autor, mezclándolo con un poco de su experiencia en la elaboración de guiones cinematográficos, le da un vuelco al periodismo en su época, llenándolo de una exquisita narrativa y sirviendo como bastión para el futuro del periodismo mismo.

 

Descripción detallada de cada una de las escenas y de cada uno de los personajes que componen esta obra, es la principal característica de todo el libro, desde su dedicatoria a Jack Dunphy y Harper, hasta el último de sus puntos se encargan de meter al lector de una forma estilizada y llena de detalles en cada una de sus propias vivencias, Capote de forma magistral trasporta sus clientes al propio Holcomb y exactamente en 1959 año en que se desenvuelve la historia.

Esta obra despega en sus primeras letras como una sinfonía, en donde sus notas suaves se encargan de maximizar un mundo desconocido, pero que al cabo de unas páginas ya se siente como propio, y sigue en su desarrollo como la música de una gran película de suspenso en donde en cualquier momento puede suceder quién sabe qué cosa; su final se siente y se alcanza a escuchar como el redoblante de batalla en donde explota un sinnúmero de sensaciones y conjeturas, que llenan al lector de emoción y temor por pasar a la siguiente pagina, sin saber que pueda acontecer

 

Es de destacar como un hecho noticioso que normalmente ocuparía las principales páginas de un diario y quizá los titulares de algún noticiero, tal vez durante algunas semanas o si corre con suerte hasta un par de meses. Capote lo transforma de manera sublime en una obra compuesta por: suspenso, morbo, un poco de sátira y cantidad de detalles, hasta llegar al punto de crear historia, de forjar un libro para la eternidad.

 

Con una omnisencia compleja en donde el autor se encuentra en cada rincón de la obra pero sin hacerse presente en un solo renglón, refleja los años que le tomo encadenarse a esta investigación, seis años fueron suficientes para que a “A sangre fría” conociera los ojos de miles de lectores y enseñara a cientos de periodistas como ha de escribirse una obra, que navega remandoentre la literatura y el periodismo.

 

Es inevitable apreciar la combinación perfecta de técnicas periodísticas con muchos toques literarios, en donde el lector se repleta de información pero se refresca con buena literatura. De esta historia y su desarrollo periodístico siempre habrá cosas que descubrir, siempre existirán detalles que admirar, por ejemplo: la valentía de un hombre al inmiscuirse en una comunidad ajena para llevar acabo una meta, crear una obra, una gran obra.

 

Es una obra que merece ser leída, apreciada, investigada y discutida, es de los libros que al terminarlos de leer no se deben dejar nuevamente en la biblioteca personal; hay que investigar de él, hay que aprender de él, hay que descubrir al autor y saber cómo fue su formación y su proceso de investigación, hay que leerlo por que es parte de la historia del periodismo literario, no en balde está catalogada como uno de los grandes clásicos del siglo XX.

 

Como experiencia personal no me resta más que profesar admiración, aunque ya había leído la obra, tener la oportunidad de saborear nuevamente sus letras, desde un punto de vista educativo un poco más formado, me deja el paladar del conocimiento extasiado de buena lectura, lleno de un género periodístico rico en detalles; además, con ganas de repetir, de volverme a encontrar con cada uno de los personajes, de volver a escuchar al señor Truman Capote.

 

 

 

Escribir el libro no me resultó tan difícil como tener que vivir con él”.

TRUMAN CAPOTE

 

 

 

 

VIACRUSIS DE ROBOS A VIVIEDAS EN LA CIUDAD

A PESAR DE QUE LAS CIFRAS HAN BAJADO, LA CIUDAD SIGUE AMENAZADA POR EL FANTASMA DE LOS ATRACOS A VIVIENDAS EN DIFERENTES MODALIDADES

Dejar la puerta abierta, dar información a desconocidos, dejar entrar personas a su casa de dudosa identificación o simplemente contestar  "la llamada millonaria", pueden convertirse en la oportunidad perfecta para que personas sin escrúpulos le desocupen su vivienda.

Según el Mayor Henry Bello Cubides, jefe del Grupo Contra Atracos de Bogotá una de las modalidades más efectivas es  "la llamada millonaria"; en ésta los criminales, después de investigar la vivienda, líneas telefónicas y personas que habitan en ella, proceden a llamar a la empleada de la casa con el fin de amedrentarla fingiendo una situación de extremo peligro y urgencia de sus patronos.

Víctima de esta modalidad fue Sonia Sánchez, empleada doméstica por días de algunas casas en el norte de la ciudad: "me llamaron para decir que don Jairo y Doña Marleyi (propietarios de la vivienda), estaban presos en la Fiscalía por problemas con unos cheques, que tenía que alistar los dólares y las joyas, porque tenían que reunir un dinero; que él me llamaba más tarde para decirme a dónde los tenía que llevar", comenta Sánchez  notándose los nervios al recordar los sucedido.

Aunque según la Policía Metropolitana de Bogotá, el índice de robos a  viviendas en la ciudad a disminuido de forma considerable  durante el último trimestre del año  en comparación con el mismo periodo del 2008, (Ver recuadro) estos casos se siguen presentando y cada vez con las estrategias más inesperadas por la comunidad capitalina.

"Los descuidos también juegan un papel importante al momento de la seguridad de la vivienda", concluye Bello Cubides, no está de más cerrar bien las puerta y dejar encargadas con algún familiar nuestras casas, en especial para las épocas de vacaciones en donde los delincuentes están pendientes de cualquier descuido por parte de la ciudadanía.  Consejo que no acató Eliécer León Prada, que como la mayoría de lo bogotanos sale de la ciudad los fines de semana. "Tal vez la puerta no tenía doble cerrojo y cuando llegué el domingo estaba todo desocupado",  afirma León al contemplar el desorden que le dejaron en su apartamento los delincuentes.

Otra de las  circunstancias más utilizadas son las del la suplantación de identidad, "personas que ingresan a estas residencias fingiendo ser empleados de empresas de servicios públicos como ETB, Condensa, Gas Natural, se disfrazan con estos uniformes y presentan identificaciones falsas", afirma el Mayor.

Ya sea para salir de vacaciones o para ir a la tienda de la esquina, lo mejor es que preveamos cualquier situación de peligro,  o evento de descuido para no tener dolores de cabeza con posibles robos  o atracos a viviendas, recuerde que siempre es "mejor prevenir que lamentar".

Miguel Jara