“El escritor escribe su libro para explicarse así mismo lo que no se puede explicar”, estas palabras de Gabriel García Márquez, se ensamblan perfectamente a la experiencia de leer el libro de Truman Capote “A sangre fría”, con al gran cualidad de que al tomar este libro en las manos se reencarna en el papel del autor y se puede llegar a vivir la experiencia de poner una a una cada letra para construir esta ejemplar obra de lo que podría llamarse el “nuevo periodismo”.
Nuevo periodismo, por la caracterización de cada uno de los personajes protagonistas de la historia, nuevo periodismo por la forma en que involucra al lector de forma intrínseca en cada una de sus páginas, nuevo periodismo por que sin apartarse de la realidad de los hechos y como se desenvuelven éstos, el autor, mezclándolo con un poco de su experiencia en la elaboración de guiones cinematográficos, le da un vuelco al periodismo en su época, llenándolo de una exquisita narrativa y sirviendo como bastión para el futuro del periodismo mismo.
Descripción detallada de cada una de las escenas y de cada uno de los personajes que componen esta obra, es la principal característica de todo el libro, desde su dedicatoria a Jack Dunphy y Harper, hasta el último de sus puntos se encargan de meter al lector de una forma estilizada y llena de detalles en cada una de sus propias vivencias, Capote de forma magistral trasporta sus clientes al propio Holcomb y exactamente en 1959 año en que se desenvuelve la historia.

Esta obra despega en sus primeras letras como una sinfonía, en donde sus notas suaves se encargan de maximizar un mundo desconocido, pero que al cabo de unas páginas ya se siente como propio, y sigue en su desarrollo como la música de una gran película de suspenso en donde en cualquier momento puede suceder quién sabe qué cosa; su final se siente y se alcanza a escuchar como el redoblante de batalla en donde explota un sinnúmero de sensaciones y conjeturas, que llenan al lector de emoción y temor por pasar a la siguiente pagina, sin saber que pueda acontecer
Es de destacar como un hecho noticioso que normalmente ocuparía las principales páginas de un diario y quizá los titulares de algún noticiero, tal vez durante algunas semanas o si corre con suerte hasta un par de meses. Capote lo transforma de manera sublime en una obra compuesta por: suspenso, morbo, un poco de sátira y cantidad de detalles, hasta llegar al punto de crear historia, de forjar un libro para la eternidad.
Con una omnisencia compleja en donde el autor se encuentra en cada rincón de la obra pero sin hacerse presente en un solo renglón, refleja los años que le tomo encadenarse a esta investigación, seis años fueron suficientes para que a “A sangre fría” conociera los ojos de miles de lectores y enseñara a cientos de periodistas como ha de escribirse una obra, que navega remandoentre la literatura y el periodismo.
Es inevitable apreciar la combinación perfecta de técnicas periodísticas con muchos toques literarios, en donde el lector se repleta de información pero se refresca con buena literatura. De esta historia y su desarrollo periodístico siempre habrá cosas que descubrir, siempre existirán detalles que admirar, por ejemplo: la valentía de un hombre al inmiscuirse en una comunidad ajena para llevar acabo una meta, crear una obra, una gran obra.
Es una obra que merece ser leída, apreciada, investigada y discutida, es de los libros que al terminarlos de leer no se deben dejar nuevamente en la biblioteca personal; hay que investigar de él, hay que aprender de él, hay que descubrir al autor y saber cómo fue su formación y su proceso de investigación, hay que leerlo por que es parte de la historia del periodismo literario, no en balde está catalogada como uno de los grandes clásicos del siglo XX.
Como experiencia personal no me resta más que profesar admiración, aunque ya había leído la obra, tener la oportunidad de saborear nuevamente sus letras, desde un punto de vista educativo un poco más formado, me deja el paladar del conocimiento extasiado de buena lectura, lleno de un género periodístico rico en detalles; además, con ganas de repetir, de volverme a encontrar con cada uno de los personajes, de volver a escuchar al señor Truman Capote.

“Escribir el libro no me resultó tan difícil como tener que vivir con él”.
TRUMAN CAPOTE
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